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Historia de la Virgen de la Cinta y su Santuario

La devoción a la Virgen de la Cinta, forma parte esencial de la historia y la identidad de Huelva.
Su leyenda se remonta al siglo IV, cuando un zapatero onubense llamado Juan Antonio regresaba de Gibraleón y fue curado milagrosamente de un dolor en el costado gracias a una cinta que la Virgen le hizo encontrar.

En agradecimiento, mandó construir una pequeña ermita en el lugar del milagro. Con el tiempo, aquel sencillo templo dio origen al actual Santuario de la Cinta, que continúa siendo un lugar de encuentro entre fe, arte y tradición.

Desde inicio del siglo XV consta la presencia del Santuario como ¨faro espiritual y corazón de la fe¨ de la ciudad de Huelva.

El Tesoro de la Cinta, símbolo de fe y arte

En torno a la Virgen se ha conservado durante siglos un conjunto de piezas de gran valor histórico y artístico: orfebrería, bordado, documentos y arte sacro.
Este legado conforma el Tesoro de la Cinta, testimonio de la devoción popular y del patrimonio cultural de Huelva.

Entre sus piezas destacan coronas y preseas de la Virgen, exvotos, custodias, relicarios, joyas, insignias procesionales y ornamentos litúrgicos que reflejan la historia y riqueza artística de la devoción onubense.

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El Santuario de la Cinta, faro espiritual y corazón de la fe de Huelva.

La visita al Tesoro de la Cinta comienza en el Santuario que custodia las imágenes de la Virgen, una hermosa ermita mudéjar de principios del siglo XV, enriquecida a lo largo de los siglos, que cuenta con hermosos retablos, interesantes piezas cerámicas, antiguos elementos de forja, bellas vidrieras… Un conjunto digno de visitar.

Se trata de un lugar cargado de Historia, leyendas y milagros que ha contado con la visita de numerosos santos, y es Lugar Colombino al haber acudido Cristóbal Colón como peregrino.

Los Jardines del Santuario de la Cinta, remanso de paz espiritual

Junto al Templo y el Tesoro, la visita al Santuario se completa con un paseo por los encantadores Jardines de la Cinta, inspirados en los jardines nazaríes, con fuentes y parterres, que gozan una especial atmósfera de paz.

Alberga un monumento dedicado a la Virgen en el lugar donde fue oculta durante el asalto sufrido en la Guerra Civil, además de numerosas piezas arqueológicas y arquitectónicas, recuperadas de antiguos edificios desaparecidos de la ciudad.

Relación con la ciudad de Huelva

La Virgen de la Cinta ha estado siempre ligada a la vida social y espiritual de la ciudad.
Su presencia se hace especialmente visible durante el mes de septiembre, cuando las calles de Huelva se llenan de fe y tradición en las Fiestas de la Cinta.

Además, su imagen es símbolo de identidad colectiva: fue proclamada Patrona de Huelva en 1964 y Alcaldesa Perpetua en 1956, y habiendo sido coronada canónicamente en 1992 por bula pontificia, reforzando el vínculo entre el pueblo onubense y su Virgen.

Reconocimiento como Bien de Interés Cultural

El Santuario de la Cinta, ubicado en el Cabezo del Conquero, está declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y catalogado legalmente como Monumento de los Lugares Colombinos, un reconocimiento que subraya su importancia histórica, arquitectónica y artística Además, ha sido declarado por la Iglesia Santuario Diocesano, lo que le otorga un reconocimiento como un lugar de peregrinación y centro espiritual.

Todo ello lo consolida como un referente dentro del turismo cultural y religioso en Andalucía.

Hitos históricos destacados

Tiempo Inmemorial

Un zapatero de Huelva llamado JUAN ANTONIO, viendo de Gibraleón sintió un fuerte dolor en el costado. Invocando a la Virgen, encontró una cinta y, al ceñírsela, el dolor cesó. En gratitud, levantó una pequeña ermita con la pintura de la Virgen, que con la persecución musulmana fue oculto por los cristianos.

1400

El pastor triguereño FRANCISCO PEDRO, conduciendo hacia Huelva unas reses, fue acosado por un toro bravo. Tratando de salvarse subió a un muro oculto en la maleza e hizo caer unas piedras que detuvieron la embestida del toro, descubriendo la antigua pintura de la Virgen de la Cinta.

Siglo XV

Este suceso propició el inicio de la devoción a la Virgen de la Cinta, y la construcción de la actual ermita, donde fue entronizada la pintura mural, gracias al comitente palermo FERNANDO PINTO, acaudalado burgués.

1493

Durante una tormenta al regreso de su primer viaje, CRISTÓBAL COLÓN y sus marineros hicieron un voto a la Virgen de la Cinta para pedir por su salvación. A su llegada acudió al Santuario para cumplir su promesa. Desde ese momento es invocada por los marineros de la comarca del Tinto y el Odiel como su Singular Abogada.

Inicios del Siglo XVI

Marineros onubenses afincados desde 1496 en la ciudad de San Cristóbal de la Laguna (Tenerife), llevan la devoción a la Virgen de la Cinta donde fundaron una cofradía hacia 1505, inspirados en la hermandad que debía existir en su ciudad de origen.

1515

Una bula del papa León X ordenó la dotación de capellán para la ermita, confirmada en otra de 1521, donde se nombra a JUAN BERNAL DÍAZ DE LUÇO, que llegó a ser Obispo de Calahorra y a quien se atribuye el Lazarillo de Tormes.

1576

Consta la aprobación de unas reglas de la Hermandad por el Arzobispo de Sevilla, junto a numerosas citas y mandas testamentarias que ponen de manifiesto la enorme devoción que suscita la imagen en este tiempo.

Último tercio del Siglo XVI

Un hijo de Huelva cautivo en Barbería invocó a la Virgen de la Cinta para que le devolviese a Huelva. Su amo al oírlo se burló, y encerrándolo en un arca con un gallo decapitado le dijo que solo saldría hasta que el gallo cantase. Por milagro de la Virgen terminaron los dos en Huelva, el cautivo liberado y el moro bautizado.

1586

En el Cabildo de Huelva, siendo regidor Juan Andrés de Vega y Garrocho la nombró Protectora de la Villa junto a la Inmaculada Concepción, teniéndose por Patrona.

1602

Por legado testamentario de FRANCISCO DE LEIVA, se instituyó como Fiesta Solemne la celebración del 8 de septiembre, que la hermandad debía celebraba modestamente desde tiempo inmemorial.

Fines del siglo XVII

La pérdida de derechos de la Cofradía de San Telmo sobre su capilla en el Convento de San Francisco, lleva al gremio de mareantes que lo sostenía a integrarse en la Hermandad de la Cinta, que adopta desde este tiempo un marcado carácter gremial que agrupa a los marineros, patrones de barcos y mareantes de la villa.

1752

La Hermandad organiza varias corridas de toros con las que encarga a Fernando de Medinilla el retablo barroco que preside el Santuario.

1759

En devoto onubense FRANCISCO MARTÍN OLIVARES, indiano afincado en México, dicta en su testamento un importante legado que viene a enriquecer el culto a la Virgen, en la que introduce el rezo de VÍSPERAS y una Procesión, para la que se encarga a Benito Hita del Castillo la imagen conocida como Virgen Chiquita.

Mediados del siglo XVIII

El incremento de los cultos de la Fiesta de la Virgen, con las vísperas la noche previa, la Función por la mañana y la PROCESIÓN de los marineros por la tarde, hace que los onubenses acudan jubilosos hasta el santuario naciendo una jubilosa ROMERÍA "con gran concurso de los pueblos comarcanos" que se celebra como fiesta popular entorno a los cultos religiosos.

1848

El gremio de mareantes que sostiene la Hermandad imprime el rezo de una Novena, que debió comenzar a rezar de manera previa a los actos de la Fiesta de manera sencilla.

1863

El gusto de la burguesía decimonónica va a tratar de solemnizar la Fiesta de la Virgen acercándose a la ciudad. El primer paso fue la creación municipal de la VELADA de la Cinta, que desplazó la celebración popular del Santuario a la Plaza de la Merced.

1873

La definitiva disolución de las cofradías de pescadores y gremios de mareantes de la Real Orden de 1864 hace que se produzca una reorganización de la Hermandad, que debe adaptarse a la nueva realidad.

1876

Se acuerda la celebración de la Novena en la Parroquia de San Pedro en el centro de la ciudad, para lo que se incorpora la BAJADA de la Virgen.

1888

Rafael de la Corte y Delgado redacta los textos para la NOVENA propia, que se reza cada año de manera solemne y que son un hermoso texto literario y mariológico.

1901

Son años de efervescencia y apogeo en la vida de la Hermandad en que se acometen constantes mejoras y reformas en el Santuario, como el Claustro que antecede al templo. Al frente de la Hermandad en esta época se encuentra una generación de hermanos donde resuenan nombres con OLOR A SANTIDAD, como San Manuel González, el Beato Manuel González-Serna o en Venerable Manuel Siurot.

1936

El acto más luctuoso vivido en el Santuario a lo largo de su historia se produce con el asalto realizado al inicio de la guerra civil donde sufre cuantiosos daños.

1954

Con la creación de la Diócesis de Huelva se inicia una relación especial de los prelados onubenses con la Virgen la catedral, desde entonces la Novena y la Función solemne pasan a celebrarse en el primer templo de la diócesis.

1955

Se culmina una importante restauración del Santuario donde adopta la configuración e impronta que hoy podemos contemplar.

1956

El Ayuntamiento en pleno proclama solemnemente a la Virgen de la Cinta fue ALCALDESA PERPETUA de la ciudad.

1964

El Papa Pío XII proclamó canónicamente por bula como PATRONA principal de la ciudad a la Virgen de la Cinta.

1992

Tuvo lugar la CORONACIÓN CANÓNICA de la Virgen con carácter pontificio en una ceremonia memorable, que estuvo precedida una peregrinación que la Virgen realizó a todas las parroquias, iglesias y centros pastorales de nuestra ciudad.

1993

SAN JUAN PABLO II celebra en Huelva ante la Virgen de la Cinta la misa de clausura de la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de América.

2017

El santuario recibió por la Penitenciaría Apostólica del Vaticano el privilegio de un JUBILEO CINTERO, con motivo del XXV aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen a la que acudieron en peregrinación para lograr la indulgencia decenas de parroquias, hermandades, colegios, asociaciones y entidades de todo tipo, que devolvieron la visita realizada por la Virgen a toda la ciudad con motivo de su coronación.

2019

El Obispo de Huelva tuvo a bien decretar la declaración canónica del SANTUARIO DIOCESANO, confirmando y alentando el carácter del lugar de peregrinación que siempre tuvo y hoy pone de manifiesto.

2021

Concluyen las obras de rehabilitación y embellecimiento de la plaza mirador y el entorno del Santuario. Se procedió a la restauración y finalización de los Jardines.

2023

Se realizó una importante reforma en el Santuario para la habilitación de una Oficina de atención al Peregrino, con una tienda de recuerdos, un espacio museístico denominado el Tesoro de la Virgen y la eliminación de las barreras arquitectónicas interiores.